Los comités vecinales y los límites prácticos del presupuesto participativo

A pesar de la expansión formal de los esquemas de consulta ciudadana, las trabas en licitaciones municipales frenan la entrega oportuna de las obras elegidas por las colonias.

VIGILANCIA CIUDADANA

10/18/20262 min read

La incorporación del presupuesto participativo en las leyes locales representó un avance sustantivo para democratizar la asignación del gasto público directo. Sin embargo, la experiencia de los últimos ciclos demuestra que votar un proyecto vecinal en una plataforma digital es solo la etapa más sencilla de un proceso que con frecuencia encalla en dependencias operativas.

El cuello de botella de las licitaciones públicas

Una vez validadas las propuestas por la ciudadanía, las secretarías de obras públicas municipales enfrentan dificultades para licitar paquetes de obra de menor escala. Los contratistas consolidados suelen desestimar remodelaciones barriales o parques comunitarios, lo que deriva en concursos desiertos y retrasos que minan la confianza del votante en el mecanismo.

Para superar este obstáculo, la vigilancia ciudadana no puede disolverse tras el conteo de sufragios. Los vecinos organizados deben contar con acceso irrestricto a los expedientes técnicos y a las bitácoras de avance físico de obra para verificar que los contratistas cumplan con los pliegos acordados.

Hacia una pedagogía cívica institucional

El verdadero fortalecimiento de los asuntos públicos descansa en la formación técnica de liderazgos comunitarios capaces de dialogar en igualdad de condiciones con los directores de obra y los auditores internos. Cuando la ciudadanía comprende las etapas del ciclo presupuestal, la exigencia colectiva deja de ser testimonial y se convierte en un contrapeso eficaz frente a la inercia gubernamental.